0011 - Descubriendo el mundo
En esta semana salí de mi burbuja y conocí otra parte del mundo en que vivimos.
Tuve un trabajito en la ciudad de Oaxaca, y aproveché para vagar un rato aprovechando que lo que tenía que hacer era mínimo; Oacaxa me parecio una ciudad interesante en muchos aspectos; el primero de ellos fue su gente... Son personas, iguales que todos nosotros... pero tienen una manera diferente y a veces exagerada de ver las cosas; sus lugares son bonitos, grandes, amplios, pensados y desarrollados a conciencia, pero sus habitantes no se dan cuenta de todas las cosas que tienen, se quejan de malos manejos y represiones, cuando tienen un cúmulo enorme de oportunidades, en lugar de hacer algo por provocar un cambio, se dedican a grafitear sus paredes a modo de reclamo, en vez de mejorar su calidad de vida, se dedican a cerrarse las calles y a apatarse de la unidad para crear grupos que, aunque persiguen el mismo fin, solo hacen empeorar su situación pues siempre están discutiendo entre ellos, la gente le tiene miedo a lo de extraño, y su primera reacción hacia lo que no conocen es agredir.
Me fui de Oaxaca con emociones encontradas; con ganas de quedarme ahi por todas las oportunidades que pude ver, y con ganas de correr por las barbaridades que pueden cometer.
Aun somos salvajes, esa es mi opinión.
Tuve un trabajito en la ciudad de Oaxaca, y aproveché para vagar un rato aprovechando que lo que tenía que hacer era mínimo; Oacaxa me parecio una ciudad interesante en muchos aspectos; el primero de ellos fue su gente... Son personas, iguales que todos nosotros... pero tienen una manera diferente y a veces exagerada de ver las cosas; sus lugares son bonitos, grandes, amplios, pensados y desarrollados a conciencia, pero sus habitantes no se dan cuenta de todas las cosas que tienen, se quejan de malos manejos y represiones, cuando tienen un cúmulo enorme de oportunidades, en lugar de hacer algo por provocar un cambio, se dedican a grafitear sus paredes a modo de reclamo, en vez de mejorar su calidad de vida, se dedican a cerrarse las calles y a apatarse de la unidad para crear grupos que, aunque persiguen el mismo fin, solo hacen empeorar su situación pues siempre están discutiendo entre ellos, la gente le tiene miedo a lo de extraño, y su primera reacción hacia lo que no conocen es agredir.
Me fui de Oaxaca con emociones encontradas; con ganas de quedarme ahi por todas las oportunidades que pude ver, y con ganas de correr por las barbaridades que pueden cometer.
Aun somos salvajes, esa es mi opinión.
